sábado, 19 de febrero de 2011

BELLAS Y SUICIDAS


Leyendo mi poema en el majestuoso Chavín de Huantar q, fue la capital de la Cultura Chavín. Es un sitio arqueológico ubicado en el distrito de Chavín, provincia de Huari, departamento de Ancash. El lugar tiene una elevación de 3.177 metros sobre el nivel del mar, en el callejón de Conchucos en el flanco oriental de la Cordillera Blanca.(Setiembre 2010). Encuentro Internacional de Poesía.


Es bueno recibir propuestas literarias de nivel y coherencia poética, en ese difícil y bello mundo de las artes de versar. Nora Alarcón, ayacuchana, es una de esas mujeres que sobresalen en el mundo de las letras, cuando nos entrega su magnífico trabajo de selección y notas BELLAS Y SUICIDAS, bajo la firma de Sol negro editores.

El título de esta antología poética internacional de mujeres, es atrayente, incluso para nosotras amantes de la vida, pues nadie puede dejar de reconocer que vida y muerte son un binomio indisoluble, entender a uno es posible en el contexto del otro. Y nos preguntamos ¿Por qué una antología de poetas mujeres, que partieron de la vida en el preciso momento que ellas eligieron?

Indudablemente las razones y factores que tuvieron estas mujeres en su trascendental decisión, son diversas y complejas. Lo que sí podemos destacar, es que, la censura en una sociedad frente a tal decisión es grande. Tratamos de apartarnos de esos sesgos y reconocer que hay una gran línea de frontera caracterizado por la sensibilidad entre esos dos mundos antagónicos. El poeta transita en esa línea, de manera creativa y fugaz, es su principal atributo, muchas veces en exceso. Es decir, transita entre lo irreal y real. Lo dulce y amargo. El amor y desamor.
Bellas y suicidas, es una obra, que nos posibilita ver otros aspectos en el poeta, que no siempre es notorio, su vida particular y familiar. Es decir, describe la vida de los sujetos sociales de los poetas, en el acto mismo de crear, donde los mundos se confrontan o integran. De ahí el gran valor de este trabajo antológico. Sumándose a esto, los contextos en el cual se desenvuelve el poeta, como diría el Amauta, José Carlos Mariátegui, el artista y su época.

Pero no solo eso, Bellas y suicidas, nos permite deleitarnos con la poética internacional de mujeres. Nos ayuda a reflexionar sobre la vida, alimenta nuestro espíritu, ayudándonos a comprender que una obra poética es la más alta expresión de la vida sentimental de un artista. Es decir, es el mejor testimonio de vida particular y social. Por eso, para poder entender el alma de estas poetas, deben los lectores despercudirse de tabús o estereotipos que limitan y no ayudan a abstraer la belleza y sensualidad de las poetas, así como su claro o rechazo compromiso social.
Por todo ello, nuestras felicitaciones a Nora Alarcón y sus editores. Las mujeres tenemos en esta original propuesta, una variedad poética de género, con visiones y técnicas diversas. Es decir una linda panorámica de 15 poetas de países como: Portugal, Estados Unidos, Suiza, Italia, Rusia, Argentina, Perú, Inglaterra, Brasil, Venezuela, Francia, Colombia.

Es decir, conocer la poesía de mujeres que les correspondió vivir en el siglo XX, las cuales están unidas por una membrana de cuestionamiento existencial, pero, que van mucho más allá, es un cuestionamiento a través de su arte al sistema y la vida misma. Donde los monstruos de la realidad devoran a los seres, especialmente poéticos.

Mejor apreciemos está riqueza literaria, de manera sosegada. Os improntará, sin duda, cuando la poesía ha sido elaborada y tejida en la sutileza y dolor del alma. Hagamos que vuelvan a vivir con sus versos, mujeres como:

FLORBELA ESPANCA. Portuguesa que falleció en 1930. Es una de las precursoras del movimiento feminista, que sufría de neurosis. A ella le diagnosticaron un edema pulmonar. Decidió tomar barbitúricos el día de su cumpleaños. Su obra maestra es “Charneca em flor”, se refleja así en sus versos: “Yo soy la que en el mundo anda perdida, / la que en la vida no tiene acomodo, / soy la hermana del sueño y, de este modo, / soy la crucificada, dolorida”.

Sus versos expresan un problema existencial: un ser que no se halla, que no soporta el mundo de sufrimiento. Pero además de eso nos dice: “soy la que llora sin saber por qué”. Evidenciando así la incomprensión de las causas y razones de la dinámica de la vida, de sufrimiento y crueldad. Situación que lleva a Florbela a sentirse atraída por la muerte, cito: “Doña Muerte de dedos terciopelo:…”

SARA TEASDALE. Estados Unidos, falleció 1933. De niña tuvo su salud deteriorada. Ganadora de muchos premios por su poesía, entre ellos el premio Pulitzer. Tras un accidente vivió toda su vida semi-inválida. En su trabajo: En Memoria de Vachel Lindsay, amigo personal de ella, que se quitó la vida dos años antes que ella, hace las siguientes alusiones: “Vuela fuera, vuela por delante, águila que no se olvida, / Vuela directamente a la más profunda luz, tú quién amó el sol en / sus ojos, / Libre del traste, libre del peso de vivir, / Más valiente entre los valientes, más alegre entre los sabios”.

Como apreciamos, el atributo que se le otorga al acto de quitarse la vida, tiene una significación positiva de valentía para Sara; es decir, la valoración tiene que ver mucho con su accionar y vida, ya no sólo se trata de un problema químico orgánico de equilibrio en el individuo. Es la conciencia, que actúa, a partir de las vivencias reales, tangibles y objetivas.

ALFONSINA STORNI. Suiza que murió en Argentina 1938. Maestra y periodista. Es quien se inmortalizó no sólo por hablar del mar y caracolas, sino por decidir ingresar y morir en ese mundo. Así lo quiso, fue atraída por la hermosura del mar, mundo que conocemos tan poco a comparación de otros. Citemos sus versos: “En el fondo del mar / hay una casa de cristal” y en Epitafio para mi tumba dice: “Aquí descanso yo: dice Alfonsina / El epitafio claro al que se inclina”


ANTONIA POZZI. Italia. Mujer que se quitó la vida en 1938, con sobredosis de fármacos a los 26 años. Fue operada por una complicación estomacal, que tuvo secuelas a lo que se unió el horror de la guerra, produciendo depresiones y vacío existencial que la llevarían a decidir partir de este planeta, tan bella y joven. Ella expresa la necesidad que su poesía sea bálsamo para el dolor de los hombres, pues su dolor lo ve reflejado en otros. De ahí el gran valor de este trabajo poético. Veamos Leve Ofrenda: “Quisiera que mis palabras / te guiaran por una / desierta alameda..” “ Quisiera que mi alma te fuese / ligera, / que mi poesía fuese / sutil y sólido puente / blanco / sobre las oscuras / vorágines de la tierra”. Es decir, en la pena más profunda del ser, se levanta la poesía como esperanza.

MARINA TSVETÁIEVA (Rusa, Murió en 1941). Vivió una vida azarosa de exilio y pobreza. Se ahorcó con una cuerda que había utilizado para su maleta de exilio. Cito sus versos: “Y como hierba que bajo tierra / se enlaza a minerales férreos, / nada se escapa a los dos claros / abismos que tiene el cielo”

SILVIA PLATH. Estados Unidos. Murió en 1963. Se suicidio asfixiándose con gas. Su padre alemán nacido en Polonia, es el centro de su poética, como reflejo de opresión. Su poema DADDY refleja bien ello. Es decir, cuando la vida cruel alcanza y aniquila al ser humano, cito: “Ya no me quedas no me calzas más / zapato negro, nunca más” Se une en esta poética una visión contra la opresión de género y de clase, cito: “Papito, papito: escúchame bastardo, acabada estoy”

Es decir que la muerte de está poeta, está hecha para hacernos sentir y dar a conocer un rechazo a esa forma de vida, que hace de la existencia un suplicio. Es decir, con su muerte, la poeta hace una defensa de la vida. Es un rechazó a la opresión y al sufrimiento.

ALEJANDRA PIZARNIK. Argentina, murió en 1972. Mujer con una rica producción poética: La última inocencia, Árbol de diana, Los trabajos y las noches, Extracción de la piedra de la locura, Nombres y figuras, La condesa sangrienta y el infierno musical. Póstumamente aparecieron sus Diarios y Correspondencia. Asidua visitante de las terapias psicoanalíticas, incursionó en las pinturas. Fue tartamuda y amante de silencios. Ella proyecta su muerte y la canta: “La que murió de vestido azul está cantando. / Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad”

Ella con la hermosura del verso, nos describe su naturaleza en impacto de sensaciones, que la configuran, es una descripción maravillosa de la vida, como un ser a punto de caer: “Escucho resonar el agua que cae en mi sueño. Las palabras caen como el agua yo caigo. Dibujo en mis ojos la forma de mis ojos, nado en mis guas, me digo mis silencios. Toda la noche espero que mi lenguaje logre configurarme…”

Al final, Alejandra nos clama ayuda en estas palabras: “…ayúdame a escribir palabras / en esta noche en este mundo”

MARÍA EMILIA CORNEJO. Peruana, murió en 1972. Caracterizada por sus poemas desenfadados, irreverentes, iconoclastas a decir de Nora. Sus amigos la describen como misteriosa, silenciosa, amable y agradable. Destaca por combinar su sensibilidad social en su poética, cito: “mi pueblo sufre / y es / gente dividida en colores / mendigos y explotadores”
Sin tapujos se declara: “Soy / La muchacha mala de la historia” y hace historia.

ANNE SEXTON. Massachusetts, murió en 1974. Profesora de la Universidad de Boston, se quitó la vida inhalando monóxido de carbono. Fue distinguida con muchos premioso por su rica producción literaria. Ella describe su agonía en vida: “Me encuentro en un cajón, / el cajón que era nuestro, / lleno de camisas blancas y ensalada fresca…”

VERONICA FORREST-THOMSON. Inglaterra. Murió en 1975. Desde los 20 años ella publica y experimenta con su poesía concreta, traducciones y ensayos literarios. Ella es quien nos dice: “A aquellos que besan en el temor de no volver a besar nunca / A aquellos que aman con el temor de no volver a amar nunca…”

Ella versa a la poesía y al amor. Nos induce al leer sus trabajos, que su muerte expresa la muerte de los otros, cito: “Pero de comienzo y de final, leedme a mí, amada, / Asesinada en la matanza general.”

ANA CRISTINA CÉSAR. Brasil. Murió en 1983. Se suicidó arrojándose del departamento de sus padres. Su poética es una reflexión permanente a la peosía y al acto creativo de escribir, así nos lo dice: “miro mucho tiempo el cuerpo de un poema…” / “Por enfrentamiento del deseo / insisto en la maldad de escribir”

En la condición particular de está poeta nos pregunta de manera profunda y magistral, cito: “¿Ya amaste a alguien verdaderamente?”

MIYÓ VESTRINI. Francia. Murió en 1991. Se dedicó al periodismo cultural. Fue distinguida en dos oportunidades con el premio de Periodismo en Venezuela. Su poesía aborda de manera directa la temática del suicidio, cito: “El primer suicidio es único…” nos detalla con precisión ese dolor y las razones del por qué. Evidencia que su suicidio es una protesta contra la vida.

AMELIA ROSSELLI. Francia. Murió en 1996. Hijas de padres asesinados por los servicios secretos fascistas. Su suicidio es producto a no dudarlo del impacto del fascismo en su vida, se sentía perseguida atormentada por ellos, Nora nos precisa: “creía que el cielo de Roma estaba infestado de satélites-espías”. Plantea una clara posición socialista en su poetica, cito: “El burgués no soy yo…” “Defiendo a los trabajadores
defiendo su pan con los dientes / apretados cazo el perro desde…”

MARTHA KORNBLITH. Perú. Murió en 1997. Julio Ortega nos dice que ella fue una de las poetas latinoamericanas jóvenes. Su vida se vio signada por malestar depresivo. Saltó de una ventana con la magia de su poesía. Es ella quien nos dice que “En todas las casas / siempre habitará una hermana poeta –loca demás-” y precisa: “que le pedirá a su hermana poeta / que escriba la historia”

Finalmente, podemos decir, Nora Alarcón, nos pide leer BELLAS Y SUICIDAS, la poética de estas mujeres sui generis, para continuar escribiendo la historia. Gracias por este trabajo y llamado Nora Alarcón.


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Por: Mirian Caloretti Castillo
Periodista, Investigadora y Directora de la Revista Bienestar de la Universidad Nacional del Callao.
Lima. Octubre de 2010.

martes, 28 de septiembre de 2010

"Bellas y Suicidas" en La Casa de la Literatura Peruana




Libro de Nora Alarcón reúne textos de quince poetas mujeres fallecidas a lo largo del siglo XX.

En el auditorio de la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, antigua Estación Desamparados), se presentará el jueves 30 de setiembre, a las 7:00 p.m., la antología poética Bellas y suicidas (Sol negro editores, 2010) de Nora Alarcón. Los comentarios estarán a cargo de los poetas Marco Martos y Luis La Hoz.

La autora ha reunido en este trabajo las voces de destacadas poetas de la literatura contemporánea mundial, que pese a tener diferentes estilos y poéticas, comparten una característica en común: todas acabaron con su vida con sus propias manos.

En el libro se recogen importantes datos biográficos de las creadoras, que nos dan luces sobre su forma personal de creación y su controvertida personalidad. Acompaña la publicación un prólogo del psicoanalista Max Silva Tuesta, quien diserta sobre el suicidio y la poesía.

Florbela Espanca, Sara Teasdale, Alfonsina Storni, Antonia Pozzi, Marina Tsvetáieva, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, María Emilia Cornejo, Anne Sexton, Veronica Forrest-Thomson, Ana Cristina César, Miyó Vestrini, Amelia Rosselli, Martha Kornblith y María Mercedes Carranza, han sido las poetas escogidas por Nora Alarcón para esta sugestiva antología.

“Mi propósito es rendir un homenaje a aquellas poetas suicidas que en alguno de sus versos reconozco un fragmento de mi propio ser, una nostalgia o una emoción que yo misma nunca podría haber expresado con la misma precisión que aprisiona mi alma cuando las leo”, explica la antologadora.

Nora Alarcón (Ayacucho, 1967) ha cursado estudios superiores de cine y periodismo. Ha publicado poemarios Alas del viento (2000) y Alas de la soledad (2005), en edición trilingüe (castellano, alemán y quechua). Sus poemas han aparecido en diversas revistas impresas y digitales como Taller de poesía de San Marcos; Alhucema; Almiar; Casa del poeta peruano; Urbanotopia, entre otras.

viernes, 10 de septiembre de 2010




jueves 16 de septiembre de 2010

PALABRAS DE HÉCTOR ÑAUPARI CON OCASIÓN DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO BELLAS Y SUICIDAS DE NORA ALARCÓN
Centro Cultural
Brisas del Titicaca, 15 de septiembre de 2010

Héctor Ñaupari[1]

El estupendo libro de Nora Alarcón, Bellas y suicidas, representa, para mí, la oportunidad perfecta para contradecir y desmentir la común afirmación que las enfermedades mentales son la causa de los recurrentes suicidios de los poetas y escritores. Este argumento sostiene que, si el suicidio ha sido la decisión de muchas mujeres escribientes en particular, es consecuencia de su particular sensibilidad y su incesante creatividad, rayana en la locura.

La propensión a considerar que hay una relación directa entre la enfermedad mental y la creatividad es tan antigua como el mundo. En la Grecia antigua, Aristóteles se preguntaba si los hombres de genio, los grandes creadores, ¿no se encuentran precisamente entre los depresivos y los melancólicos? ; asimismo, el Estagirita sostenía que muchas personas llegan a ser poetas, profetas y sibilas y ( ) son buenos poetas mientras son maníacos, pero cuando curan no pueden escribir más sus versos .

Sospecho que para no contradecir al gran filósofo y maestro de Alejandro Magno, otros pensadores de la antigüedad[2] han sido solidarios con este concepto y han acuñado diversos términos dedicados a enfatizar esta relación, como el furor poético , de Cicerón, y la amable insanía de Horacio. Por otra parte, en el libro La Anatomía de la Melancolía, escrito en 1621 por el escritor inglés y rector de la Universidad de Oxford Robert Burton, se creó y definió para el mundo moderno el concepto de la melancolía[3]

como un delirio compuesto por diversos síntomas, desde la manía al frenesí; un delirio acompañado de una insuperable tristeza, de un humor sombrío, de misantropía y de una decidida soledad

Este estudioso, quien acusaba al Diablo de ser el verdadero instigador detrás de los suicidas, afirmaba sin ambages en su obra que todos los poetas están locos .

Ahora bien, lo que durante mucho tiempo fue apenas una reflexión filosófica sugerente, o una afirmación devota, no exenta de cierta fascinación morbosa, se transformó en tema de estudios más serios desde hace más de doscientos años. Una primera confirmación (pseudocientífica, a mi juicio) fue el libro Genio y locura escrito en 1889 por el médico y antropólogo italiano Cesare Lombroso. En el artículo El club de los escritores suicidas, del autor conocido como Jacintario, se señala que Lombroso sostenía que:

el genio artístico era una forma de desequilibrio mental hereditario y para apoyar esta afirmación, [Lombroso] se dedicó a coleccionar lo que llamó arte psiquiátrico , escritos, dibujos y pinturas realizados por pacientes encerrados en hospitales mentales. Lombroso también vinculó el genio artístico con la esquizofrenia, debido al alto índice de pacientes que sufrían de este mal y que lograban plasmar por medio de la expresión creativa, su atormentado y complejo mundo interior .

Si bien muchas de las tesis de Lombroso fueron abandonadas por poco científicas, infundadas y, con el decrecer del positivismo científico, devenidas en anacrónicas, ésta en particular no sólo ha permanecido en el tiempo sino que ha pretendido ser confirmada con diversos estudios durante el siglo XX.

Un clásico en la materia es la investigación del médico británico Havelock Ellis llamada El estudio del genio británico, de 1904. El creador de los términos homosexual y narcicismo pretendió demostrar los altos porcentajes de insanía y melancolía existentes entre los poetas de lengua inglesa.

Más recientemente, el profesor de psiquiatría norteamericano Arnold M. Ludwig, El precio de la grandeza: resolviendo la controversia entre creatividad y locura, de 1995, donde estudió a más de 1,000 personalidades prominentes con 18 profesiones diferentes, 8 de ellas del área creativa y artística, encontrando que, entre los poetas, se había cometido suicidio hasta cinco veces más que en el resto de actividades.

Por otra parte, el psicólogo James C. Kaufman, en su artículo de 2003, El precio de la musa: los poetas mueren jóvenes, sostuvo también con cifras que los poetas mueren más jóvenes que los dramaturgos, novelistas y ensayistas, que las poetas se suicidan más que sus pares hombres y que todos ellos tienen una mayor disposición a las enfermedades mentales debido a las dificultades propias de su oficio, donde lograr un ingreso es imposible, se trabaja en soledad, en un mundo personalísimo, todo lo cual genera angustia, depresión, y la melancolía de la que hablamos anteriormente.

Todas estas afirmaciones, reflexiones y estudios, que a primera vista nos parecen contundentes, tienen un gran talón de Aquiles: las enfermedades mentales no existen. Luego los poetas no estamos enfermos. Y, si decidimos quitarnos la vida, lo hacemos por nuestra propia y personalísima voluntad, no por padecer de melancolía, depresión, histeria o neurosis.

Para sostener mi herético punto de vista quiero traer el pensamiento de un médico, psiquiatra, y psicoanalista libertario, contracultural y políticamente incorrecto, de ascendencia húngara americana, Thomas Szasz[4]. En 1961, Szasz publicó El mito de la enfermedad mental, iniciando un debate mundial sobre las enfermedades mentales. Su premisa es simple pero contundente como el guijarro que arrojó David a la frente de Goliat: la mente no es un órgano anatómico como el corazón o el hígado. Por lo tanto, no puede haber, literalmente hablando, enfermedad mental.

A renglón seguido Szasz sostiene que, siendo la mente inasible e intangible, no hay manera real ni científica posible de establecer una relación de causalidad entre ésta y su trastorno; por lo tanto, si la causa del mismo es desconocida, ningún diagnóstico puede, en consecuencia, reflejarlo. Más todavía, las curas empleadas contra las enfermedades mentales se dirigen en realidad a incapacitar neurológicamente al paciente, porque no se puede curar un pensamiento, una emoción o una conducta, dado que ésta no puede ser diagnosticada.

En ese sentido, los autores e investigadores aquí citados, sobre todo, de los últimos años, se han dedicado al triste propósito de asombrarnos con sus metáforas, tal como Borges se refirió a Oscar Wilde, resultando en este caso mejores en sus creaciones que los propios poetas a los que consideran mentalmente disminuidos, puesto que cuando hablamos de melancolía, insanía, histeria y manía, estamos hablando en un sentido figurado, metafórico, como cuando alguien declara que la economía, la sociedad o el país están enfermos.

Esto no significa que Szasz o quien habla neguemos la locura. Alteraciones involuntarias de conducta, las hay, pero su origen es endocrino, infeccioso, metabólico o neurológico, siendo por tanto enfermedades médicas y no mentales. El crimen, la violencia, el consumo de drogas y los conflictos personales e interpersonales, causa o consecuencia de un comportamiento enfermizo, tienen, todos ellos, una base real, racional y objetiva, formando parte del difícil camino del aprendizaje vital.

De lo que se trata, sencillamente, es que la locura no puede ser definida con ningún criterio objetivo, y menos con el término enfermedad mental ni ahora ni en el transcurso de la historia. Esto último lo probó Szasz con su segunda monumental investigación, La fabricación de la locura, de 1970, donde demuestra que, en la civilización occidental, el diagnóstico de locura sucedió al de posesión diabólica. Siguiendo la atrevida tesis de este autor, en el caso de Bellas y suicidas, antes eran brujas o poseídas, y su destino era ser quemadas en la hoguera. Hoy son locas, enfermas mentales o melancólicas, y su destino es ser internadas o minusvaloradas por su trastorno.

En tal sentido, Bellas y suicidas de Nora Alarcón representa, en realidad, una afirmación de la vida y del libre albedrío de la mujer creadora, que decide cuando irse de este mundo, nunca el padecimiento, lástima y conmiseración de la que son objeto por esta visión equivocada, que asocia al suicidio con la enfermedad mental, lamentablemente compartida por casi todos en nuestra sociedad.

Sostengo por lo tanto que catalogar a los poetas como enfermos mentales propensos al suicidio es una forma perversa de discriminación contra éstos y todos los escritores, prejuicio más infame todavía que el racial o sexual, pues éste se ha sostenido sin ninguna restricción ni llamada de atención durante siglos, teniendo a los poetas como seres de segunda categoría, pues, debido a su supuesta enfermedad, no saben apreciar la vida. De allí que llamarnos melancólicos , maníacos o neuróticos son términos ofensivos que nos afrentan, proferidos por personas normales a quienes nuestro comportamiento ofende, molesta o simplemente no lo entienden.

En tal sentido, siempre siguiendo a Szasz, desdeñar la profesión poética por la relación, supuestamente vigente, entre locura y creatividad, es una forma nefasta de control social contra la vocación literaria, pues así como la sociedad encierra a los mentalmente insanos, también reprueba o llama la atención a quienes tienen una conducta pacífica pero distinta, como por ejemplo los que buscan escribir versos, reprimiendo su creatividad al asociarla con una dolencia mental.

Con relación al libro que comentamos hoy, debemos ver el acto final de las poetas antologadas, como un elemento más de la condición humana, su última y definitiva libertad , al decir del autor ya citado. Estimo que, con su libro, Nora Alarcón se propone eliminar el estigma de morbilidad con que han sido tachados los suicidios de las poetas que reúne. Y si las ha reunido entre muchas otras, es por algo que las identifica. Creo que el denominador común de las poetas de Bellas y suicidas es lo que sostiene Thomas Szasz en su libro Libertad fatal. Ética y política del suicidio, que darse fin es

una protección frente a un destino considerado peor que la muerte [ ] es una falacia atribuir el suicidio a las condiciones actuales del sujeto, sea depresión u otra enfermedad o sufrimiento. Quitarse la vida es una acción orientada al futuro, una anticipación, una red de seguridad existencial. La gente ahorra no porque sea pobre, sino para evitar llegar a ser pobre. La gente se suicida no porque sufra, sino para evitar un sufrimiento futuro .

Despojarnos de esa mórbida fascinación por el suicidio en la literatura ayudará a ver a los creadores suicidas como personas sanas que tomaron una elección intrínseca a su humana existencia, del mismo valor de aquél que, padeciendo una grave enfermedad, lucha con todos los medios a su alcance por seguir viviendo. Bellas y suicidas debería ayudarnos en la discusión del único problema filosófico verdaderamente serio , como sostuvo Camus respecto al suicidio en su ensayo El mito de Sísifo, a contemplarlo sin reproche, sin prejuicio y sin incomodidad, no como muchos lo ven actualmente, y a los que Szasz condena en una contundente respuesta a Fernando Savater, en una entrevista que el autor de Ética para amador le hizo, señalando que

El que no acepta y no respeta a los que rechazan la vida no acepta no respeta la misma vida. No se debe hacer vivir a quien no lo desee, ni impedirle que haga cosas que puedan acabar con su vida, ni mucho menos castigarle del modo que sea por no desear vivir .

Para terminar, estas reflexiones, vertidas sobre el brillante libro de Nora Alarcón, no suponen, de ninguna manera, avalar un tipo específico de suicidios que vemos a diario en el Perú. Me refiero a los padres o esposos que matan primero a sus hijos, cónyuges, convivientes, y enamoradas, y luego se quitan la vida. Para mí es un modo cobarde y vil de evadir su propia responsabilidad. No es el caso, por cierto, de ninguna de las poetas antologadas en Bellas y suicidas. Encanalla y ensucia aquello que es una decisión libre y soberana, que no hace daño a nadie, deformándola terriblemente como un modo artero y siniestro de venganza contra otros, que pierden a sus seres queridos impunemente y se ven, por la coartada del suicidio, imposibilitados de llevar a la justicia al criminal.

Dice mucho, además, del poco valor de muchísimos hombres peruanos, de su falta de hombría, de su pequeñez y estulticia, que se atreven, eso sí, a violentar a sus mujeres, o a sus hijos pequeños e indefensos, y luego matarlos, pero carecen del coraje para hacerse responsables por ellos.

Ese coraje, inexistente en grandes sectores de mis congéneres es el que, por el contrario, tuvieron las poetas de Bellas y suicidas de Nora Alarcón. A ella, la más bella de las musas , como en el verso de Marina Tsvetáieva, antologado en su libro, le ofrezco estas palabras como un cálido homenaje, que es una ciudad con sus campanas, y con ella le doy mi corazón .

Muchas gracias
(Fin)

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NOTAS

[1] Poeta y ensayista, nacido en Lima en 1972. Fue integrante de los Grupos Neón y Vanaguardia en los noventa. Ha vivido y estudiado en Lima, Madrid, Salamanca y Ciudad de Guatemala. Es autor de los libros En los sótanos del crepúsculo, Poemas sin límites de velocidad, antología poética 1990 2002, Páginas libertarias, Rosa de los vientos, Libertad para todos y Políticas liberales exitosas 2. En el 2001 obtuvo el Premio Internacional de Ensayo Charles S. Stillman de Guatemala. El 2010 ha obtenido la Mención Honrosa del Quinto Concurso de Ensayos Caminos de la Libertad, organizado por la Fundación Azteca de México, que también logró en su tercera edición. Poemas suyos fueron publicados en importantes antologías poéticas de España, Estados Unidos, México, Brasil y Perú.

[2] Como sostienen las investigadoras venezolanas Myriam y Anais Marcano en su artículo Vinculación entre creatividad, arte y enfermedad en la actividad pictórica.

[3] De acuerdo con el ensayo del investigador mexicano Miguel Ángel Isais Contreras Del homicidio voluntario a la monomanía suicida.

[4] Al respecto, ver el artículo La enfermedad mental: un concepto anticuado, de Fernando Luis Gómez Sunday.

miércoles, 21 de julio de 2010

SERENATA

Íbamos a vivir toda la vida juntos.
Íbamos a morir toda la muerte juntos.
Adiós.

No sé si sabes lo que quiere decir adiós.
Adiós quiere decir ya no mirarse nunca,
vivir entre otras gentes,
reírse de otras cosas,
morirse de otras penas.
Adiós es separarse, ¿entiendes?, separarse,
olvidando, como traje inútil, la juventud.

!Íbamos a hacer tantas cosas juntos!
Ahora tenemos otras citas.
Estrellas diferentes nos alumbran en noches diferentes.
La lluvia que te moja me deja seco a mí.
Está bien: adiós.
Contra el viento el poeta nada puede.

A la hora en que parten los adioses,
el poeta sólo puede pedirle a las golondrinas
que vuelen sin cesar sobre tu sueño.

(Manuel Scorza)